Para esta entrega tengo un cuento para niños muy divertido!!! Me lo contó mi amiga Tita, la hormiguita, que vive en el jardín de mi casa... Ella tiene cuentos geniales y cada vez que me la encuentro me cuenta alguno. Éste es de su amigo Gus, el gusano, que parece que es muuuy friolento...
Espero que a ti también te guste!!!
Gus, el Gusano friolento…
Estábamos con Boli,
mi amigo bolita, charlando tranquilamente cuando… ¡Un momento…! ¡Aclarando,
aclarando! Antes de seguir es necesaria una aclaración: la palabra “gusano”
normalmente se usa para describir a todos los bichos pequeños, blandos (sin
huesos, si, ni uno… ¡pobres!) y sin patas, pero eso abarca a muchos bichos… y
Gus no es cualquier bicho, Gus es una lombriz de tierra…
Eeeeentonces…, les
decía que estábamos charlando con Boli cuando la tierra comenzó a moverse… y
una montañita de tierra comenzó a emerger del suelo… Boli (que es un bicho
bolita un poquito miedoso el pobre… Un poquito nomás) comenzó a gritar…
-¡Un volcán! ¡Está
naciendo un volcán…! –gritaba descontrolado mientras corría de aquí para allá
moviendo sus cinco pares de patitas muy rápido. –¡Nos vamos a morir toditos,
todos achicharaditos! ¡Soy muuuuuy joven para morir…!
-¡Pero noooo, Boli!
¿Cómo va a ser un volcán? –traté de calmarlo haciéndome la que sabía, aunque
nunca tuve la oportunidad de ver un volcán naciendo… ¡Es que tengo sólo 2 días
de vida…! ¡O creen que los volcanes andan naciendo así como así, en cada
esquina!
-¡E… eeee… estáaas
segura? –me preguntó el pobre temblando aunque el temblor del suelo ya había
cesado.
-Claro, ¿No ves que
ya se detuvo? Y la próxima vez que entres en pánico en vez de correr alrededor
del peligro intenta alejarte de él que te va a ir mejor –pero de pronto algo se
movió dentro del montoncito de tierra.
-¡Empezó de nuevo!
¡Vamos todos a morir espantosamente calcinados por una enorme bola de
lavaaaaaaaaa candente! ¡Buahhhhh! –volvió a entrar en pánico mientras volvía a
correr alrededor del montículo… ¡Es que nunca aprenden!
-Boli… -dije cansada
sin éxito. –Boliiiiii… - grité para llamar su atención.
-¡Qué! –contestó mi
amigo sobresaltado.
-¡Que no es ningún
volcán, es sólo una lombriz de tierra! – aclaré señalando la punta del
montículo, donde emergía ya la cabeza del gusano.
-¡Ahhhh, claaaaaro!
¡Cómo no se me ocurrió pensar en esa posibilidad! –se iluminó el bicho bolita.
Y es que las lombrices de tierra son muy comunes en nuestro mundo. No todos las
quieren ya que andan siempre rompiéndoles los jardines al resto de los bichos,
llenando el suelo de agujeros que otros tienen que rellenar…
La lombriz terminó
de salir del montículo. Llevaba puesto un extraño sombrero, de la punta de la
nariz emergían dos granos entre extraños y desagradables (uno verde grande y
otro amarillo más pequeño) y sus ojos giraban alocadamente sin control. En ese
mismo momento, me di cuenta que le faltaba una chaveta. El resto del cuerpo era
bastante uniforme, aburrido si se quiere. Todas las lombrices se parecen…
-Hola soy Tita, y
este es mi amigo Boli… -me presenté estirando la mano (gesto completamente al
divino botón, como comprenderán…)
-Hoola sosoy Gus…,
¡Sisir Gus! –se presentó y enseguida comenzó a temblar de nuevo. ¡Qué cool! Se
presenta como el espía este… ¡Bond! James Bond…
-¿Viene otra
lombriz? –preguntó Boli al verlo temblar como una hoja.
-Nonono, sosoy yo quiquien
tiembla –contestó Sisir Gus tartamudeando. –Es queque tetengo mumuuuucho
fríííío!
-¿Una lombriz con
frío? Nunca escuché –respondí. –Generalmente hace más frío dentro de la tierra
húmeda que fuera, al menos durante el día… ¿No deberías estar acostumbrado?
-Es quequeque
sisisiempre tetengo frííío… tatanto dentro cocomo fuera de lala titierra.
-¿Siempre siempre
tienes frío? ¿Aún en los días soleados? –preguntó Boli interesado, que de
humedad sabe un montón.
-¡Sisisiempre,
sisisiempre, sisisiempre…! –se quejó el pobre mientras todo su cuerpo temblaba
como un flan. Daba lástima verlo así, todo tembleque, sus ojitos se
descontrolaban aún más cuando temblaba de fríííío… Pensé si podría ayudarlo de
alguna manera.
-Quizás…, quizás
podamos ayudarte… -se me ocurrió de repente.
-Eeeeeeso meme
gugustaría mumumucho… -contestó.
Y enseguida mi mente
comenzó a funcionar y a planificar. Enseguida le di indicaciones precisas a
Boli que salió corriendo con sus 10 patitas derrapando sobre la tierra, y luego
invité a Sisir Gus a que me acompañara a Villa Bicho. Cuando llegamos, ya nos
estaban esperando Boli, Ara la araña y varios amigos más. Cuando les conté mi
idea, ara se mostró muy dispuesta.
-¡Una polaina! Es
muy buena idea, y yo te la puedo tejer… -dijo convencida. A todos les gustó mi
idea y como la tela de Ara es muuuy pegajosa, se adherirá al cuerpo del gusano
y nunca más se le saldrá… Sisir Gus estaba muuuy entusiasmado e hizo un extraño
pedido.
-Popo… Popodrá seser
multicocolor?
-¿Mumulticocolor?
–pregunté.
-Sisisisi,
mumulticocolor… Es queque meme encacantan lolos colores… ¡Y yoyo, llevo tatan
pococos! –dijo tristemente. Y no le faltaba razón, salvo esos dos granos en su
nariz el pobre es completamente gris… La miré a Ara subiendo los hombros.
-¡Si, claro! –contestó
Ara muy entusiasmada. Y es que es una arañita muy coqueta y a la moda. Siempre
vestida con lo último de lo último, combinando exquisitamente los colores.
–Pero todos tendrán que ayudarme juntando hebras de tallos y flores de
distintos colores…

-¡Peperfecto!
Tototodos a trababajar… -exclamé molesta porque se me comenzaba a pegar el
tartamudeo de Sisir Gus. Todos salieron corriendo entusiasmados en tres
equipos, siguiendo las indicaciones de Ara, en busca del material para
confeccionar una cálida polaina.
A la tarde, el
taller de Ara rebozaba de hebras, hojas
y flores de muchos colores. ¡Los chicos habían hecho un muy buen trabajo! Éstas
se molieron, disolvieron y filtraron para formar los distintos colores, siempre
bajo la atenta supervisión de la arañita. Con estas tintas naturales finalmente
teñimos una gran cantidad de hilos que Ara había fabricado especialmente para
la polaina de Gus.
-Bien, comenzaré de
inmediato –dijo Ara después de tomarle las medida a nuestro nuevo amigo (largo
y diámetro, obviamente) –Si todo va bien mañana a la mañana estará pronta.

Llevamos
entonces a Sisir y lo ubicamos en la casa de Boli, construida bajo un tronco,
donde fue muy bien recibido por sus padres. Allí fue alojado en la habitación
de huéspedes con la cantidad justa de humedad.
A la mañana
siguiente fuimos todos hasta lo de Ara acompañando a Sisir Gus, expectantes de
ver cómo había quedado la polaina. La costurera lo hizo pasar enseguida
dejándonos afuera… Había que hacer ajustes, ¡así son siempre los trajes a
medida!
Cuando salió, todos
quedamos abrumados por los colores y la tersura del trabajo de Ara y Sisir Gus
estaba radiante de alegría y ya no temblaba. Estábamos muy satisfechos, todos
habíamos trabajado duro y habíamos alcanzado nuestro objetivo no sólo porque
dejó de tener frío sino que además se convirtió en el gusano más colorido del
mundo…
¡Qué lindo es
trabajar en equipo! ¡Y qué buenos resultados se consiguen…!
P.D: y nos enteramos
que su nombre no era Sisir y su apellido Gus, sinó que se llamaba Gus a secas y
como era descendiente de la nobleza le decían “sir”, “señor”, que con su
tartamudeo de frío quedó en Sisir... A los nobles les gusta que les digan
“señor tal”, “señor cual”, “señor tal cual” Nosotros, le decimos Gus o Sisir
(que ya le quedó de sobrenombre). Yo sólo reconozco como miembro de la realeza
a la Reina de mi Hormiguero, la Reina Miga…
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Fabuloso cuento para niños y no tan niños. Muy tierno. Slds
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