¡AL FIN LLEGÓ…!!! ¡LO QUE TODOS ESTABAN ESPERANDO!!! Bueno… todos, lo que se dice todos… ¡Pero algunos…! Bueno, cuando uno dice algunos, en realidad… ¡Gracias
Joaquín por pedirme algo inédito de los Andaluins!!!
Y porque me gusta complacer a los millooooones de seguidores de la saga, hoy
les presento algo absolutamente único, algo que salvo yo, nadie más ha leído:
un capítulo del sexto libro de la saga… UN LIBRO INÉDITO… Sólo para los fieles lectores
de “Mis Obras al Mundo” ¡Espero que les guste!!
Saga
de Los Andaluins
Sexto
libro: ¡La reencarnación!
Cap.
2.- Los sueños
Abrió los ojos lentamente, la cabeza le daba
vueltas y la confusión nublaba su vista. Tenía la boca seca y los labios
cuarteados. Su lengua parecía un papel de lija que raspaba el paladar en busca
de un poco de humedad. Intentó moverse, pero no pudo hacerlo, sus manos estaban
amarradas y también sus tobillos. Estaba tendida sobre una mesa fría y dura, de
metal pulido. Una bata blanca cubría su cuerpo, y su cabello de oro enrulado,
yacía desordenado sobre la superficie completamente lisa.
De pronto, una intensa luz la obligó a cerrar
nuevamente sus ojos, deslumbrándola y poblando su cabeza de infinitas puntadas
de fuego. A pesar de no ver nada, siente que alguien más ha entrado en la
habitación. Hace un esfuerzo sobrehumano para abrir nuevamente los ojos,
mientras obliga a su mente a funcionar al máximo. Está atada e indefensa,
prisionera, pero no tiene la más mínima idea de dónde está, ni en manos de
quién… Lo último que recuerda es que se encontraban en Quamópolis, capital de Quam
en el planeta Quamtum, saliendo del Templo Sobresaliente, cuando fueron
atacados. Aún guarda en sus retinas las imágenes de sus dos queridos hermanos,
y de Billven, su ángel guardián, enfrentando con valor a los atacantes que los
superaban en número. Sin embargo, gracias a los fantásticos poderes que todos
poseen, los atacantes iban siendo diezmados, paulatinamente. Sus propios poderes
no le permiten entrar en batalla. A diferencia de sus hermanos, ella ha
desarrollado poderes relacionados con el amor, con la vida…, su misma
naturaleza rechaza todo tipo de violencia. Su instinto de protección hacia sus
seres queridos la impulsa, sin embargo, a intervenir. En su impotencia intenta
agarrar el arma de uno de sus atacantes caídos cuando…
Hasta allí llegan sus recuerdos, después, un
gran vacío. ¿La han atrapado? ¿Ha caído en manos de sus atacantes? ¿Qué les
habrá pasado a sus hermanos y a su protector? ¿Habrán caído ellos también
prisioneros? ¿Estarán bien? ¡Qué angustia no saber qué ha pasado con ellos!
-Veo que has despertado… -siente que alguien
dice. En la posición que está no puede verlo, pero está en dirección de su
cabeza. Las imágenes comienzan a volverse más nítidas y con horror descubre que
la fuente de luz tan intensa proviene de una luminaria típica de las salas de
operaciones… ¡Está sobre una mesa de operaciones!
- ¡¿Quién es usted?! ¿Qué quieren de mí?
¿Dónde están mis hermanos? –preguntó intentando guardar la calma, aunque el
miedo la había invadido.
-No soy yo quién para decírtelo –contestó
–pero el maestro ya ha sido avisado de tu presencia y viene en camino.
-Maestro, ¿quién es tu maestro? –insistió
intentando conseguir algo de información.
-Ya vas a conocerlo…, aunque yo no estaría
tan impaciente por hacerlo…
En eso la puerta se abrió y un extraño
personaje ingresó a la sala. Se acercó a camilla de la muchacha y Lucía pudo
verlo perfectamente. Era un ser que ya había visto antes: un sacerdote
Sobresaliente. Era alto y llevaba puesta la larga túnica que cubría a estos
personajes por completo. De color gris apagado, profusamente labrada con
símbolos que ella no alcanzaba a comprender, la túnica, enfundaba a éstos seres
pertenecientes a una de las castas más poderosa e influyente de todo el sistema
Aguilar, casi de pies a cabeza. Sus manos, quizás la única parte del cuerpo que
sobresalía de la prenda, estaba sin embargo cubiertas por unos guantes de una
especie de látex grueso y de color negro.

Como todos, éste también ocultaba su rostro
detrás de un extraño yelmo que sólo presentaba dos aberturas: una larga y fina
en posición horizontal a la altura de los ojos y otra vertical de iguales
dimensiones que dividía el yelmo en dos. Esta extraña pieza que según les
habían dicho, jamás se quitaban (en público al menos) también estaba
profusamente grabada. Era metálica, de color gris y deformaba la voz de quién
la portaba, generándole un eco y un silbido muy tenebroso. En la parte superior
del inusual casco, a la altura de la frente, una especie de corona con tres
astas, dos a los costados y la restante emergiendo de la parte posterior,
caladas y en punta, se elevaban cual cuernos letales dándole un aspecto muy
impactante. En la parte frontal de esta corona había tres extraños símbolos
grabados y los chicos sospechaban que el calado de los “cuernos” respondía
también a un sistema interno de categorización.
A través de la mirilla del yelmo, Lucía
alcanzó a ver los ojos ladinos y por momentos desquiciados, del Sobresaliente
que la miraban con interés… Eran como dos bolas inyectadas en sangre con una
raja verde al medio.
- ¡Esto es fantástico! ¡Un descendiente de
los guardianes del recinto en mi mesa de trabajo…! ¡Al fin…! Hemos esperado
mucho por este momento –dijo con su voz de metal en un idioma que Luli había
aprendido tan solo unas horas atrás.
- ¿Qué…, ¿qué quieren de mí? –preguntó la muchacha muy asustada.
- ¡Todo! ¡Lo quiero todo! ¡Tus ojos, tu pelo,
tu sangre…! Jajajajajajaja… -rió y la máscara multiplicó el sonido haciéndolo
ensordecedor. Mientras sus carcajadas se apoderaban del lugar bloqueando
sensorialmente a la prisionera, el investido accionó el interruptor de un
comando que colgaba a su lado.
Entonces la muchacha vio, impotente y
aterrorizada, como un artefacto plagado de agujas, cuchillas y serruchos,
bajaba del techo entrando en acción mientras se acercaba cada vez más…
Paralizada por el miedo, recién cuando una de las agujas pinchó uno de sus ojos,
dejó escapar un aullido de terror.
-Aaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhh –gritó mientras se
incorporaba tapándose ambos ojos con las manos.
- ¡Luli, estás bien! –le preguntó Brawnie el
pequeño conejo que rescatara con sus hermanos en la Sierras de las Animas, hace
ya algunos años, y que podía comunicarse con los chicos. - ¿Otra vez ese
espantoso sueño?
La muchacha desesperada miró alrededor en busca
de sus torturadores, pero no había nadie allí, se encontraba en su habitación
de la vieja y segura casona de “El Prado”, tendida sobre su mullida cama, a los
pies de la cual, un simpático conejo enano la miraba preocupado con grandes
ojos café.
- ¡Maldición, que sueño más horrible! ¡Y fue
tan vívido…!
Lucía no podía evitarlo, pero después de cada
una de sus aventuras, quedaba tan impactada con los sucesos vividos, que volvía
a revivirlos en sueños durante algunos meses, luego de que la calma les daba un
respiro a los tres hermanos, de sus obligaciones como guerreros Andaluins. Ya
quisiera ella tener el temple de Tomi o la desfachatez de Santi, quienes
lograban deshacerse de la enorme carga emocional que cada aventura significaba
y estaban prontos, casi inmediatamente, para enfrentar nuevas aventuras.
Si Tomás era el responsable del grupo, la
cabeza, y Santiago era el espíritu, Luli sin dudas, era el corazón, y el
corazón siempre sufre…
Se volvió a recostar evocando mentalmente la
catarata de eventos que se habían desarrollando hacía apenas unas semanas atrás,
cuando los Talismanes, regalo de su abuelo y símbolo de la incorporación de los
chicos a la categoría Andaluins, en el Universo de las Siete Dimensiones, fueran
robados. Belnaster a través de sus sicarios, había planeado dominar el tiempo.
Para eso, habían logrado ubicar el lugar exacto donde el Gra Ädor había
escondido el GAT (gran artefacto del tiempo), el mecanismo que regía el tiempo
en todo el universo, antes de la “Gran División” Para hacerlo funcionar
necesitaban una llave muy particular… Resulta que cuando el Creador, decidió
deshabilitar el GAT, entregó la llave que hacía funcionar al increíble
artefacto, a los mejores artesanos metalúrgicos del universo, con el encargo de
que la dividieran en siete partes iguales, con las que crearon los siete
Talismanes Sagrados. Estos siete Talismanes fueron repartidos. Cinco de ellos a
los Regentes de las cinco grandes razas primordiales: animal, vegetal, mineral,
inorgánica y química. El sexto Talismán fue entregado a Roggnar, el primer
Andaluin de la historia (antepasado directo de los chicos), aquel que fuera el guardián
del Recinto Original. Y el último quedó en poder de quienes tuvieron la difícil
tarea de construirlos: los enanos mineros de Bromodia. Todos habían jurado que
cuando la paz volviera a reinar en el universo, se reunirían los siete talismanes
para volver a formar “la gran llave” y así hacer funcionar el GAT nuevamente consiguiendo
que el universo, separado en las siete dimensiones, volviera a ser uno otra
vez.
El tiempo fue pasando, y el sueño de una paz
universal, cada vez más lejano. Los talismanes fueron pasando de mano en mano y
aquella promesa se fue olvidando hasta perderse en los profundos confines del
tiempo. También la ubicación del Gran Artefacto del Tiempo quedó olvidada por el
paso de los siglos. Finalmente, el enemigo no sólo había conseguido reunir
todos los talismanes otra vez, si no que, además, había logrado descubrir la
ubicación secreta del GAT y estaba dispuesto a utilizarlo para unir nuevamente
las siete dimensiones en una sola llevando el caos y la destrucción a cada
rincón del universo…

En este catastrófico escenario, las fuerzas
del bien al mando del General Valiente, pusieron todas sus energías en intentar
recuperar los talismanes y al mismo tiempo encontrar la ubicación del GAT, para
evitar que las fuerzas de Belnaster lograsen su objetivo. Los chicos fueron
hechos a un lado injustificadamente, pero lejos de desanimarlos, con más ímpetu
que nunca, llevaron adelante sus
propias investigaciones y eso los envolvió en
una vorágine de eventos encadenados, a cuál más vertiginoso: así viajaron al
pasado, utilizando una de las cuevas temporales del increíble “Recinto de las
Mil Cuevas”, a la Prisión Cerrojal, y contra toda lógica, lograron concretar la
primer fuga en la historia de esa cárcel. Viajaron por el espacio, a distancias
tan lejanas, que la mente apenas alcanza a comprender, gracias a la ayuda de
una serie de “agujeros negros”, que les permitieron tomar ciertos atajos
espacio-temporales que volvieron posible lo que de otra forma no lo sería. Así pasaron
por el Planeta Bromodia, hogar de los más grandes escultores de todo el
universo, liberándolos de dos monstruosos custodios que los mantenían
prisioneros. Luego prosiguieron su viaje intergaláctico hacia a Quantum donde
se vieron envueltos en una verdadera conspiración, alimentada por las fuerzas
del mal a través de “Los Sobresalientes”. Esta casta de sacerdotes impíos que
representaban el saber en ese lejano sistema solar, buscaba derrocar a la reina
Alalaquam y poner en su lugar a su hijo Hemerocuo. Lograron rescatar a la reina
de manos de los insurgentes, fugar del planeta y ponerla a salvo en el planeta
Najnull, donde recibió asilo político y desde donde está organizando la
recuperación del poder, con sus aliados. Además, escaparon a duras penas de ser
engullidos por unas voraces medusas espaciales en los anillos de Saturno y
cuando finalmente descubrieron el recinto secreto donde estaba escondido el
GAT, tuvieron que enfrentarse solos a los esbirros del mal y evitar que el caos
finalmente reinara en todo el universo.
Cuando éstos pensamientos la invadían, ya sea
durmiendo o despierta, Luli tenía su propia forma de exorcizarlos y evitar que
la desazón y la impotencia la invadieran. Lo que hacía era concentrarse en lo
bueno, lo positivo que éstas aventuras también le dejaban: el conocer lugares
increíbles y personajes alucinantes como lo mineros de Bromodia, tan cálidos y a
su manera, tiernos. O la Reina Alalaquam, tan fina y elegante. En los nuevos
amigos que iban haciendo a lo largo de universo, como Zummy, la niña del “Pueblo
de las arenas” y sus increíbles barcos voladores, o el pequeño Mülls, que
aunque le daba un poco de asquito, igual le resultaba muy simpático. Los
resultados de sus aventuras también le traían cierta satisfacción… El haber
salvado al Mülls de su miserable vida, y quizás ejecución, en la prisión
Cerrojal realmente la hacía sentir satisfecha. ¡Y ni hablar con haber salvado
al universo todo del caos, una vez más! A veces pensaba en que, si ellos no
hicieran su parte, quizás la historia se estuviera escribiendo de otra forma y tal
vez la tinta utilizada, fuera la sangre… Eso la animaba a seguir adelante sin
desfallecer y fortalecía su espíritu de lucha y su compromiso por buscar
siempre la verdad y la justicia.
Además, esta última aventura donde habían
literalmente humillado a sus mayores y todos sus fantásticos recursos, había
enaltecido la imagen de los tres hermanos frente a sus pares, y ya nadie en
todo el universo de la “Verdad Verdadera”, se atrevía siquiera a poner en duda
sus tremendos logros y sus capacidades innatas. Después de lo sucedido con el
general Viktor Valiente, ni el más aguerrido de los guerreros Armadokhan, se
atrevería a discutir el carácter alcanzado por los tres nóveles Andaluins.
Incluso grandes personajes como Hummin, había destacado públicamente la
importancia de contar con el invaluable aporte de los tres muchachos, y les
había otorgado el derecho irrevocable de poder participar de todas las
reuniones que se hicieran en el “Gran Salón Heptagonal” Esto sin duda había
llenado de orgullo a sus abuelos y a ellos mismos. Los tres hermanos estaban
realmente muy exaltados por este logro y Luli fue la única que había logrado
mantener la mente fría y no dejarse llevar por el triunfo… Sus dos queridos
hermanos, iban de aquí para allá diciendo lo buenos que eran, lo poderosos que
se habían vuelto y todo lo que el universo les debía… ¡Que se merecían al menos
que alguna calle de alguna ciudad llevara sus nombres…! ¡O que una estatua que
los representara fuera colocada en alguna plaza destacando los logros
realizados! Santiago, incluso, reclamaba que algún plato de comida, creado por
algún chef de trascendencia internacional, tendría que llevar su nombre… Por
ejemplo: “lomo a la Cantachá” o tal vez un “arroyado de pollo con salsa
Chantastú”… ¡Uyyy, podían volverse tan
pesados con este tema!, pensaba a menudo la muchacha.
¡Espero que te haya
gustado!!!
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