La Hostería del Terror, fue el primer libros de cuentos que escribí, y estuvo inspirado en mis largas noches en vela, cuando trabajaba de gerente, encargado, mozo, fontanero, arreglatutti, en una hostería en la costa.
Este cuento en particular, tiene una característica que lo hace bastante especial... Una gran parte del mismo, pasó en realidad, y yo fui el protagonista...
¡Espero que lo disfruten! Acá les dejo...
"La habitación nro 5"
Era una noche
de verano calurosa y húmeda. Ya pasaban de las dos de la mañana y yo aún
continuaba trabajando a pesar de que el hotel estaba completamente vacío. Y es
que había recibido una llamada esa misma tarde donde una persona me habían
solicitado una reserva, advirtiéndome que llegarían muy entrada la noche. No me
molestaba quedarme esperando, desde muy joven aprendí a valorar los momentos de
gran tranquilidad, a disfrutar de mis momentos de soledad. Momentos para estar
con uno mismo, para conocerse y para evaluar lo hecho ese día y para planificar
el siguiente… Además, en esos momentos de tranquilidad absoluta, aprovecho para
hacer lo que más me gusta: escribir. Y eso estaba haciendo muy concentrado,
cuando el estrepitoso timbre del teléfono me sobresaltó…
-Triiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiinn…,
triiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiinn…
Me apresuré a
atender…
-¿Hola?
–silencio total- ¿Hola? ¡Conteste…!
Pero nada…, y
entonces colgué. De alguna manera este hecho para nada anormal logró
inquietarme. ¿Y si hubiera sido el pasajero a quien estaba esperando para
cancelar su reserva? No, no podía ser. No iban a cancelar a esa hora… De todas
formas si así era, podía esperar a que volvieran a llamar. Seguramente fuera
una llamada equivocada. Salí de la recepción y di una vuelta por los salones
revisando puertas y ventanas.
Regresé y me
instalé nuevamente frente a la computadora dispuesto a continuar escribiendo.
Antes de que pudiera siquiera tocar el teclado…
-Triiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiinn…,
triiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiinn…
Esta vez el
sobresalto fue mayor y el timbre pareció haber sonado mucho más fuerte… Atendí
el teléfono casi con rabia, no se si porque volvieran a molestar o enojado por
el susto que me había provocado…
-¡Hola!
–nuevamente el silencio- ¡Hola, conteste…! ¡¿Hay alguien allí?! –entonces me
pareció escuchar…, no, podría jurar que escuché una respiración profunda del
otro lado del teléfono. Maldije y corté.
Ya estaba…,
el maldito teléfono había logrado perturbarme. Siempre me consideré una persona
valiente y sin embargo éstas simples llamadas habían logrado atemorizarme.
¿Cómo podía ser posible?
Seguía
tratando de sobreponerme cuando el maldito teléfono volvió a sonar, esta vez
aún más fuerte que la anterior…
-Triiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiinn…,
triiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiinn…
Esta vez
decidí esperar a que dejase de sonar, pero el teléfono sonaba y sonaba, y el
trepidar del timbre parecía ir adueñándose de todos los rincones del hotel. Me
acerqué al teléfono y estiré mi mano hacia el tubo dispuesto a atenderlo cuando
mis ojos se toparon con el visor de la central telefónica… En éste visor
aparece el número desde el cual están llamando y lo que vieron mis ojos
paralizó mi respiración por unos segundos… No estaban llamando desde el exterior
del hotel, la llamada que estaba recibiendo, provenía desde una habitación,
El timbre del
teléfono seguía perforando mis tímpanos y en un nuevo arranque levanté el tubo
y contesté…
-¿Quién es?
¿Quién está allí? ¡Conteste, maldita sea! –y esta vez sí escuché claramente una
respiración profunda y gutural que me heló la sangre… Por supuesto que colgué
el teléfono inmediatamente, y me quedé congelado y sin saber qué hacer durante
varios minutos. Quizás me hubiera quedado en ese estado toda la noche si no
hubiera sido por el maldito timbre del maldito teléfono que volvió a sonar tan
fuerte como la sirena de un coche de bomberos…
-Triiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiinn…,
triiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiinn…
Me acerqué a
la central telefónica para chequear el visor con la esperanza de que hubiera
interpretado mal mi última lectura. Lamentablemente no había dudas, quién
estaba llamando a la recepción, lo hacía desde la habitación 5, y se suponía
que el hotel estaba vacío y por lo tanto, nadie tendría que estar en la
habitación 5 llamando a la recepción del hotel a la 2 de la mañana…
Levanté el
tubo y lo colgué inmediatamente para terminar con la tortura del maldito
timbre. Pero algo tenía que hacer. No podía pretender que no sabía que en la
habitación 5 había alguien que no tendría que estar allí. Tomé un pesado
barrote de hierro, que me acompañaba en mis noches en vela como única
protección, y me dirigí al ala de las habitaciones. Comencé a recorrer el corredor
que parecía estirarse a medida que lo recorría
haciendo el recorrido mucho más largo. Para peor la habitación 5 estaba
en el fondo, a oscuras…Llegué hasta la puerta y tratando de no hacer ningún
ruido puse la llave en la cerradura, lentamente abrí la puerta... Estiré mi
mano hacia la derecha buscando la llave de la luz y la encendí y salté dentro
como si fuera un comando tratando de tomar a su enemigo por sorpresa, pero...,
la habitación estaba desierta, y no había ningún rastro de que alguien hubiera
estado allí. Abrí el ropero y me dirigí al baño cuya puerta estaba cerrada.
También allí revisé e incluso detrás de la cortina del duchero. Afortunadamente
no había nada ni nadie. Volví a cerrar con llave y comencé a recorrer el
corredor de regreso. No había terminado de recorrerlo cuando nuevamente el
espantoso sonido se apoderó de mi cuerpo y de mi alma…
-Triiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiinn…, triiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiinn…
No necesitaba
ver el visor de la central para saber desde donde llamaban. Esta vez no atendí
y desconecté el teléfono. Apagué algunas luces mientras me dirigía hacia mi
dormitorio. Me encerré en mi habitación y traté de conciliar el sueño. Les juro
por Dios, que a pesar de que había dejado desconectado el teléfono, volví a
sentirlo sonar, en tres oportunidades más…
Esa mañana
cuando me reintegré en mis funciones, mientras conversaba con otros empleados
organizando tareas y haciendo las rutinas típicas del hotel, encendí la radio.
Estaban pasando la noticia de un terrible accidente que había sucedido a sólo
diez kilómetros del hotel. Un auto se había salido de la ruta y se había
estrellado contra un árbol. Ambos ocupantes habían muerto instantáneamente…
Había sucedido exactamente a las dos de la mañana y el chofer del auto no era
otro que quién tenía hecha su reserva en el hotel y a quién yo había estado
esperando…Hasta entonces no había atado cabos y un escalofrío recorrió toda mi
espalda. Corrí hacia la recepción y abrí el libro de reservas para ver qué
habitación les había adjudicado… Era la habitación 5…

Muy bueno ��
ResponderEliminarLograste asustarme.
ResponderEliminarquiero otro!!!!
ResponderEliminarAhhhh Me infarto!!! Escalofriante, y se supone que ahora me tengo que dormir...
ResponderEliminarExcelente relato! Tiene algo que se vinculo a algo que te paso? Arriba vamos por otro!
ResponderEliminarGracias por los comentarios.
ResponderEliminarEn respuesta a Mauricio..., si... Esto me pasó cuando trabajaba en una Hostería frente al mar, hace ya muchos años. Es una experiencia real, aunque cambié un poco el desenlace. Pero muy poco...